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Coraje - antipanico

Fórmulas
El miedo, así como la angustia (los cuales muchas veces van juntos), nos provocan parálisis de alguno o a veces de la mayor parte de nuestros sistemas.
El miedo se produce para que paremos, porque podría suceder algo peor.
Normalmente el miedo es un disparador de problemas anteriores, sensación que acompaña las fobias de todo tipo.
Cuando esta sensación nos atrapa suele inmovilizarnos, quedando como víctimas de la situación que reine en el momento. El miedo inhibe el curso natural de cualquier situación o circunstancia. La situación continua a pesar nuestro o en contra de nuestra voluntad, es cuando al miedo se le suma la angustia.
La natural evolución del miedo es la angustia y luego se produce el pánico, siendo esta la más paralizante de todas las emociones.
Esta fórmula la hemos elaborado para disminuir esa sensación paralizante del miedo, desensibilizándola, permitiendo superar las inseguridades, timideces, pánico.
En muchos casos aporta coraje y valor para enfrentar a nuestra manera lo que nos detiene en nuestro camino hacia el futuro anhelado.
Una vez, la esposa de un profesor me dijo después de que le conté como había superado un miedo importante a hablar en público, y que si hubiera podido, hubiera corrido, pero sentía que si hacia eso todo mi futuro iba a quedar limitado y coartado por dicho miedo. Timidez agravada le dicen. Entonces temblando y todo me quedé, di la clase, transpiré bastante, pero en la medida que avanzaba en mi clase, el miedo se iba desplazando por una suave comodidad.
Bien, lo que me dijo fue “El miedo hace al valiente más valiente y al cobarde más cobarde”, y ahí entendí. Nunca más tuve ese miedo. Por cierto en ese momento no conocía las flores, sino hubiera sido mucho más fácil y menos traumático.
Por otro lado, el presbítero José Hazuda dice del miedo: “
“El miedo es una profunda herida interior, que bloquea, ata, paraliza y frena el desarrollo psíquico y espiritual de la persona. El miedo es lo contrario a la fe, esperanza y confianza.
Los miedos pueden ser considerados agudos o crónicos. Los agudos son los que surgen ante un estímulo específico, inminente accidente, ataque, asalto, etc. Una vez pasado el estímulo desaparece el miedo. En cambio, los miedos crónicos son los que permanecen en el tiempo, viven con nosotros y en general tienen su origen en la gestación, nacimiento o infancia. Podemos experimentar miedo de Dios, a la autoridad, futuro, fracaso, soledad, oscuridad, alturas, de viajar en aviones o manejar un vehículo, miedo a la crítica y a la opinión ajena, a las enfermedades, miedo a hablar en público, a morir, etc.”
También aclara sobre cada tipo de miedo:
El miedo agudo es un bien, es un sistema de defensa de la propia integridad, porque produce adrenalina e induce a la reacción para alejarse del peligro, sirve de estímulo. Se dice que un hombre atravesando un cementerio de noche, cayó en un sepulcro recién abierto de tres metros de profundidad. Todos los esfuerzos por salir eran vanos. El no sabía que un borracho había caído allí antes que él. Mientras se esforzaba para trepar por la pared, inesperadamente escuchó una voz que le decía: “usted no podrá salir de aquí”, esto bastó para que éste salga disparado como un resorte”.
Sin embargo la persona con miedos crónicos se paraliza y no actúa cuando debería hacerlo, provocando innumerables daños a sí misma y a los que la rodean, sin lograr desarrollar con plenitud el designio de Dios para su vida. “  (material editado en diario primera edición, de autoría del Pbro. José Hazuda)
Suele pasar que el miedo agudo se convierte en crónico, y he allí la importancia de tratarlo a tiempo. El impacto de un miedo en el cuerpo y cerebro, así como en el campo emocional, fácilmente puede en algún momento de la vida transformarse en pánico.
Hoy día los florales, nos producen la sensación de que podemos superar ello de una forma más fácil y menos sufrida.
Elaborada con florales de:
Agapanto: para el que no sale, no se arriesga, no crece
Campanilla rosada: para ir más allá del miedo
Liriope: protección y seguridad extra
Reina de la noche: miedos nocturnos
Jazmín magno: miedo/pánico
Pata de buey rosada: obsesión
Ruda: miedos a lo desconocido
Yabouticaba: da amparo ante la desprotección
Rescate Misionero: tranquiliza y saca del shock
Preguntas para saber si usted necesita este floral:
¿Está ante una situación que le inspira miedo? ¿Tiene temores o terror?
¿Le tiene miedo a alguien o a algo (situación)? ¿es de paralizarse ante algo o alguien?
¿Tiene pánico? ¿Tiene sensación de león enjaulado, taquicardia, temblores, incertidumbre?
¿Tiene ganas de escapar y no ve dónde?
¿Es de tener miedo y no sabe por qué?
Cuando sale en un test intuitivo: cuando sale indica algún estado de miedo, en alguno de sus niveles, que le impide trascender, acceder a nuevas situaciones o realizar determinadas cuestiones.
A veces anuncia la causa de ciertos malestares, basados en miedos de larga data, o reciente.
Puede indicar miedos inconscientes o antiguos también que se creían superados. Muchos traumas y fobias, están basadas en los miedos. También los sustos suelen dejar secuelas en la conducta.
En algunos casos puede denotar que uno siente que necesitaría un poco de coraje (o un poco mas), para encarar tal o cual situación, cosa, relación, cambio, viaje en avión, etc.
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